Simplificar
Michel Thonet creó en 1859 la famosa silla número 14 con sólo seis piezas. Hoy en día estamos acostumbrados a ver mobiliario de apenas un par pero, para hacernos una idea, en pleno siglo XIX las sillas que no faltaban en ningún hogar eran de tipo Windsor (veintitrés piezas) y lo más sencillo en fabricación era la silla de Chiavari con dieciséis.
A Thonet le ayudó enormemente el hecho de descubrir nuevas técnicas de curvado de madera, pero, sobre todo, hizo un espectacular ejercicio de simplificación. Detalles hoy habituales como que el respaldo y las patas traseras sean una misma pieza, nacieron con la silla nº 14 de Thonet.
Simplificar no es un criterio estético. Conseguir reducir un diseño a su esencia y mínima expresión aporta numerosos valores añadidos: funcionalidad, claridad, sencillez de manejo… Tanto en diseño industrial como en diseño orientado a usuarios en medios digitales.
A menudo los ejemplos más claros parecen los más sencillos: nada más lejos de la realidad. Cuando manejamos grandes cantidades de información, conseguir una representación fiable y clara es todo un reto.
Una buena jerarquía, no abusar de elementos extra que no sean el propio contenido, usar una buena retícula (y buscar la más apropiada para tus necesidades), cuidar el color y la tipografía, utilizar el espacio en blanco y pensar en la interacción con el usuario, es todo lo que hace falta para hacer un diseño perdurable y funcional.
La silla nº 14 sigue fabricándose hoy del mismo modo, y ha vendido más de setenta y cinco millones de ejemplares.



