Archivo del mes August, 2008

Creative Commons VS Devolución

Como sabéis, mantengo con más pena que gloria un proyecto musical llamado “Holgado” hasta ahora bajo licencia Creative Commons.

Las razones por las que me he acogido a esta licencia hasta el momento, han sido principalmente la posibilidad de distribuír líbremente las obras, protegiendo la creación de obras derivadas (necesitarían mi consentimiento) y el uso lucrativo de las mismas.

¿Por qué?

Eso mismo me pregunto yo. Dándole bastantes vueltas, y a raíz de varios posts en el blog de David de Ugarte y la página del movimiento por la devolución, me he planteado las condiciones de esta licencia y mi propia manera de publicar contenido:

  1. ¿Por qué restringir la creación de obras derivadas?
  2. ¿Por qué no permitir que alguien se lucre con mi obra?

El primer punto es sencillo, de hecho la única razón por la que mantenía esa cláusula era conocer qué obras se creaban. Por lo tanto ¿Por qué condicionar un derecho sobre la obra si nunca se va a restringir?.

El segundo punto es más peliagudo: permitir que alguien edite mi música, la venda, y yo no vea un duro. A priori parece injusto, y en ese “a priori” se quedan los defensores del modelo tradicional de distribución. El problema, como casi siempre, es de lenguaje: En “alguien edite mi música” hay más errores que palabras. La música, la creación, no se edita, ni se vende, ni se graba; se editan, venden y graban CDs, soportes. ¿Por qué superponer mi trabajo como creador (que es más bien poco y no lo llamaría trabajo) al trabajo de alguien que consigue poner un disco en la calle con mi música? ¿Por qué exigir un porcentaje del dinero recaudado por ese “soporte”, cuando con la distribución yo soy el primer beneficiado? ¿Cuando gracias a esa distribución, mis conciertos (e ingresos) se multipliquen, no debería según el modelo actual, dar parte de esos beneficios al distribuidor que ha propiciado esa situación? Otro punto discutible de la frase es el posesivo que antecede a “música”, pero eso daría para un libro.

Tras todas estas meditaciones, el modelo actual de licencia no me parece el más apropiado para la publicación libre en este site. Así pues, en adelante, el contenido de este blog, así como todo el de sr.Holgado, pasa a ser de dominio público.

Quizás te resulten interesantes estos enlaces:
Movimiento por la devolución.
Un mundo sin copyright: el libro, en deugarte.com.
Un mundo sin copyright: el cine, en deugarte.com.

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Tus objetos y sus circunstancias.

Uno de los aspectos fundamentales de los objetos, o mejor dicho, una de las principales características que nosotros les incorporamos, es la extensión de la personalidad. Nos definimos, en gran parte, por nuestros objetos. Si alguien entra en nuestra casa y ve una de nuestras estanterías, nuestra personalidad (o la personalidad que queremos proyectar) se ve reflejada en los detalles que la llenan.

Este detalle fundamental de los objetos se pierde muchas veces en los medios digitales. Una estantería llena de discos no es lo mismo que una carpeta llena de archivos en nuestro escritorio. Apple lo sabe muy bien y, desde mi punto de vista, Cover Flow es una de las claves del éxito de iTunes (Sí, claro, y el iPod, pero no es a lo que voy). Es la misma música y sin duda suena igual, pero pasar de un listado de títulos a una “estantería” digital con nuestras portadas, satisface nuestro deseo natural de definirnos de una manera mucho más completa.

Más difícil lo tienen los libros electrónicos. Escuchar música es una actividad social, si suena música en nuestro ordenador, la gente está también viendo nuestra discoteca. La lectura, sin embargo, es una actividad completamente personal cuando, en realidad, los libros son uno de los objetos que mejor extienden nuestra personalidad. ¿Cómo renunciar a una parte tan importante de nuestra definición? ¿Te imaginas una casa, en la que por supuesto ya no hay discos, sin libros? Sería posible un cover flow de libros, pero el matiz personal de la lectura como actividad, hace que nuestro dispositivo sea mucho menos visible que la pantalla de nuestro ordenador reproduciendo música (y el grado de snobismo que requiere el “mira lo que tengo en mi kindle” es inaceptable).

Me apuesto un brazo a que a día de hoy, la extensión de la personalidad es uno de los aspectos que preocupa en Amazon.

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