Sin andar mucho
Tanto viajar y uno tiene al lado de casa auténticas joyas, es lo bueno de vivir en el centro de Madrid, supongo.
La primera vez que vi la Imprenta Municipal me quedé fascinado por la fachada y la tipo industrial tan geométrica y tan irregular a la vez (está extrañamente bien compensada a pesar de que caracteres como la “C” o la “R” parezcan de tipografías diferentes).
Leyendo un poco (no hay mucho en internet), he visto que es obra de Francisco Javier Ferrero Llusiá, y que es una de las pocas muestras de arquitectura industrial racionalista que quedan en el casco viejo de la ciudad.

No se puede tirar una foto mejor ya que la calle es ahora mismo un caos de obras. Para apreciar lo limpio de la retícula sobre la que está proyectada toda la fachada, lo ideal es plantarse justo enfrente y poder así, además, cagarse en el que puso ahí esa farola y el cableado sobre el rótulo.
En el BOE del 31 de Enero de este año (PDF), parece que la rehabilitación del edificio se saca a concurso. A ver si lo cuidan un poco, que no sé si es por deformación profesional o porque tengo puesta la banda sonora de “The Straight Story” (que me pone blandito), pero se le coge cariño.





