La canción más triste del mundo
“Poupée de cire, poupée de son” fue escrita por Serge Gainsbourg (hagan aquí la consabida reverencia) para France Gall en algún momento antes de 1965, año en el que, con sólo 18 años, ganó el festival de Eurovisión para Luxemburgo.
Las connotaciones y los dobles sentidos de la letra no llegan al nivel de “Les Sucettes” -donde Gainsbourg consigue poner en boca (nunca mejor dicho, y perdóneseme lo soez) de apenas una niña, un montón de simbología más cercana al sexo oral, que a las piruletas que dan título a la canción -- Aún así, “Poupée de cire, poupée de son” puede ser interpretada de diferentes maneras, especialmente a la hora de intentar hacer una traducción exacta del texto.
Así era Gainsbarre. Un valiente hijo de puta con tanto talento como ganas de manejar a la joven e impresionable France. De “Poupée de cire, poupée de son” dijo:
The songs young people turn to for help in their first attempts at discovering what life and love are about, are sung by people too young and inexperienced to be of much help and condemned by their celebrity to find out.
No se puede ser más claro. Lo genial del texto de “Poupée de cire, poupée de son” no es el texto en si mismo, sino la joven Gall repitiendo sin cesar (y sin ser consciente) una y otra vez, que no es más que una marioneta en manos de Gainsbarre delante de miles de personas en un show como el Eurovisión de los 60.
La canción más triste del mundo.


Vaya Keko, no te hacía en absoluto gainsbourgiano… tal vez porque no lo recuerdo con barba jamás (porque los cuatro pelos de “clochard” de la última época no son barba, en absoluto).
Pero me alegro.
Un apunte, “Gainsbarre” es sólo en esa época final de las – un tanto incomprendidas – canciones reggae. En la etapa de Eurovisión aún era “Gainsbourg”.
Todo eso queda más o menos claro en la biografía de Silvie Symmons. Por cierto, la biografía es divertida y entretiene (en parte por el personaje pero, sólo por eso, es recomendable) pero es revistera, superficial y un poco – un poco bastante – literatura de aeropuerto. Si eso es una cumbre de la literatura pop de la década, vamos dados. Ya sabes por dónde voy ;-)
Ah, y un último comentario. Gainsbourg jamás habló inglés correctamente. Así que no lo veo diciendo la cita, la verdad. O lo pones en francés original, o lo traduces. O las dos cosas, claro.
@carlos: lo de gainsbarre sólo es una licencia por no repetirme. No he encontrado la cita traducida. Lo pensé mientras la copiaba, pero al final mejor fiarme del tipo que la tradujo al inglés, que traducir la traducción, aunque como bien dices, no sea lo más correcto.
Diré de todos modos, que soy gainsbourgiano de postín, casi no he escuchado nada del 75 en adelante. :(
Ya que has soltado todo el rollo sobre la pederastia de Gainsbarre podás haberte molestado en traducir la letra de la canción “al cristiano”
Y la verdad, el tio hacía buenas canciones -obras imperecederas-, pero su mayor mérito fué liarse -por decirlo rapidamente- con las mujeres mas bellas de su época CON LO FEO QUE ERA
Vaya fulano, el Gainsbarre, y, bien pensado, si hubiese nacido en Coruña seguro que llevaría barba
@gigante: Vamos, hombre, mira bien la foto, la media barba, la napia… Yo le veo parecido a cierto vigués de similares costumbres.
Me gusta que digas “obras imperecederas” y que te dejes ver, fulano.