Whopper Doble e identidad

Me ha ocurrido algo este mediodía que no es bastante frecuente: me he dejado las llaves en la ofi (redoble de tambor, coro de féminas cantando ¡Horror!).

Creo que hay pocas cosas tan molestas como llegar a tu portal y no tener las llaves, especialmente si no va a haber nadie en todo el día. El caso es que al final me he ido al Burguer King y me he comprado un fantástico Whopper Doble con patatas gigantes, un litro de pepsi y unos aros de cebolla (de postre), todo para llevar y comérmelo alegremente en un banco cerca de las Vistillas.

No sé si alguna vez habéis desplegado tal arsenal en un banco, pero digamos que lo normal es intentar mantener un mínimo de compostura para evitar que la cosa se desmadre demasiado.

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En éstas estaba cuando me saluda Paco, mi antiguo jefe en el Travelin Bar y un tipo majísimo. Hablamos un rato de que soy un desastre, me da una colleja y se despide. Estoy ya a punto de atacar mis 400gr de carne a la barbacoa (o al menos a acidulante con sabor a barbacoa), cuando aparece mi más que querido amigo Salva, que se ha bajado del bus una parada antes ya que me ha visto ahí, como un homeless cualquiera y así charlamos un rato.

El caso es que para cuando empiezo a apretarme el Whopper ya el asunto se ha desparramado bastante, las servilletas están medio arrugadas y con dos bocados ya hay más ketchup en mi barba que en el resto de hamburguesa. Cojo la Pepsi y se caen los aros de cebolla, así que echo todas las patatas y los aros en la bolsa de papel que te dan y les rocío el resto de ketchup por encima.

En estos momentos la imagen es ya bastante grotesca, hay restos por todo el banco, no me llegan las servilletas, no me pusieron pajita y es francamente difícil beber de esos vasos de cartón a morro, en fin, que para entonces parece que más que comer, me han dado una paliza.

Todo esto viene más o menos a que al acabar, uno se queda pensando en qué momento exacto decidió pasar de la compostura en favor de la comodidad, es decir, en qué momento pensó “que le den, yo esto me lo como aunque tenga que parecer un simio.”

Ese punto de no retorno (en mi caso definido por el momento en el que un aro de cebolla cayó sobre mis zapatillas envuelto en ketchup) es un índice común a todas las personas (digo esto sin prueba alguna, pero lo creo tan firmemente que tiene que ser cierto, eso es así). Es decir, hay básicamente dos grupos de personas: aquellas para las que premia la comodidad (con un punto de no retorno temprano), y aquellas para las que premia la proyección (no lo llamo aspecto, porque puede no tener nada que ver con el aspecto).

En mi caso, mi PNR fue bastante temprano, algo más o menos así:

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No hay que ser ningún genio para interpretar la gráfica: siempre se empieza con la noble intención de mantener un alto grado de agradable imagen exterior, pero una vez cruzado el punto de no retorno, es muy difícil volver al estado anterior (la conocida ley de “de perdidos al río” que ha provocado que cientos de personas con sus Menús de comida rápida en bancos hayan vuelto a sus oficinas poco menos que rebozados).

No sé si tal distinción se hace en estudios de usuario a la hora de establecer un perfil tipo para tu site, pero puede ser interesante sobre todo a la hora de manejar el esfuerzo que supone al usuario crear una identidad en ese servicio web.

Por ejemplo, la mayor parte de páginas de perfil son iguales. Quizás si tus usuarios están más preocupados por la comodidad, puede ser buena idea que su perfil no requiera demasiado esfuerzo, de hecho, lo ideal sería que el perfil se fuese rellenando solo con la actividad que el propio usuario genera en tu servicio web.

Por el contrario, si identificas que tus usuarios están más preocupados por su proyección, quizás deberías dejar la comodidad en un segundo plano y dejarles un poco de manga ancha a la hora de crear sus propias identidades. Podrías preguntarles por sus gustos de cine, o por un recuerdo de la infancia o por su color favorito. Al fin y al cabo, han probado tener bastante tolerancia a la incomodidad como prueban sus camisas impecablemente libres de restos de mostaza.

Es sólo un ejemplo, pero identificar la tolerancia a la incomodidad puede ser una buena idea (al menos de forma moderada) para poder dar un punto más freak a diferentes tipos de interacción. ¿No os parece que cada vez todo se parece más entre sí?

Pero vamos, que esto es sólo un post que a uno se le ocurre cuando está sentado en un banco sin nada que hacer porque se ha dejado las llaves en la ofi.

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Comentarios:

  1. carlos 2 de Diciembre a las 11:34

    Jajajaja…
    Tu gráfico también es aplicable a la estructura misma del artículo… alterando los términos utilizados por “personal” y “profesional”, ¿no?

    Estoy bastante de acuerdo con lo que dices. Cuando hablas de la “actividad que el propio usuario genera en tu servicio web” como ejemplo de comodidad me ha venido a la cabeza inmediatamente Last.fm. A pesar de que no parece que el servicio pase por sus mejores momentos, me sigue encantando que tenga un perfil donde la gran mayoría del contenido se genera de manera automática, a partir de los gestos y acciones de mi vida diaria. Realmente cómodo y, si uno es un poco coherente entre gustos y hábitos, bastante fuerte en proyección también.

    Creo que el reto en todas estas cosas está precisamente ahí, pero llevado a otros ámbitos: Comodidad con proyección eficaz.

    Y si no (por seguir con el tema del post) compara el tomarse un bocata de atún con el pan en dos trozos y todo saliéndose por los lados o con el pan de una pieza quitándole la miga. Cómodo y con proyección ;-)

  2. Keko 2 de Diciembre a las 11:44

    Claro! Last.fm es el ejemplo perfecto! De hecho el usuario tipo de last.fm es alguien que le importa relativamente poco su página de perfil y sí quiere acceder a nueva música de manera cómoda.

    La contra puede ser MySpace, donde la proyección del usuario es mucho mayor, de hecho cada vez más la parte social de MySpace importa menos y dan más peso al lado promo-publi de los grupos. Más tipo escaparate. ¿Y qué pasa? Pues que tú mismo editas todo. MySpace no quiere saber lo que estás escuchando, confía en tus ganas de crear una imagen que atraiga al público que quieres atraer, de manera que puedes citar como influencias a Yo La Tengo y escuchar a Maná cuando nadie mira.

    Todo el mundo sabe que Maná, junto a Seguridad Social, son las peores bandas de la historia

  3. carlos 2 de Diciembre a las 16:58

    No sé hasta qué punto al usuario de Last.fm le importa poco su perfil. Yo, al menos, lo miro de vez en cuando, a ver qué imagen doy. Tal vez porque no me desagrada esa imagen, por lo menos de momento.

    Por eso creo que puede haber un punto de equilibrio entre comodidad y proyección. Lo que más me interesa de todo el tema “lifestreaming” es un poco eso: la proyección cómoda.

    En mi opinión, el que controla poco en Last.fm es el músico, donde las canciones se ordenan en su página por reproducciones y no por novedad o a dedo, como en MySpace. Así que si antes hacías flamenquito, con éxito, y ahora te dedicas – minoritaria pero apasionadamente – al dubstep más sugerente, no tienes control sobre esa nueva imagen tan molona que te has montado.

    Por cierto, Maná y Seguridad Social pueden ser un buen podio, pero la peor “banda” de la historia son Siempre Así. No me digas que no.

  4. linmer 2 de Diciembre a las 17:00

    Vaya, hacía mucho tiempo que no leía una reflexión tan interesante sobre marketing, economía, usabilidad y sociología. Perdona, voy a desindicar a todos los blogs de la gurúcosa.

    Con lo que no estoy de acuerdo es con el gráfico, que además sólo comentas en un sentido. Los amantes de la “proyección” no pasan por el estado de comodidad hasta cierto punto de no retorno, a no ser que te refieras al marco de la puerta de sus casas (y en la mayoría de casos, ni así).

    Gran reflexión. Saludos.

  5. Keko 2 de Diciembre a las 18:18

    @Carlos: No es que le importe poco su perfil, es que le importa poco personalizarlo. Le gusta que la aplicación refleje lo que escucha. Es más fácil de ver mirando perfiles de otros: nos gusta más Last.fm, porque cuando vemos el perfil de otro no creemos que vemos una imagen de lo que él quiere proyectar, sino una muestra real de lo que está escuchando. Y sí joder! “Siempre Así”! touchè!

    @linmer: Gracias! El gráfico es para una sola persona (en este caso un servidor) a lo largo del tiempo. El otro sentido (empezar un proceso con cero preocupación por la imagen que creamos) no lo veo demasiado probable, aunque sí, supongo que puede ser : )

  6. nachogil 3 de Diciembre a las 22:11

    Keko, contradiciendo alguna ley fundamental de la física: eres más grande por dentro que por fuera.

  7. Keko 4 de Diciembre a las 12:57

    @nachogil Jajajajaja, que va! pero si soy un zampawhoppers!

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