Las Variaciones Goldberg
El Conde Kaiserling, embajador de Rusia en Saxony, sufría, amén de otras cosas, de un incurable insomnio, motivo por el cual instaló en su casa a Johann Gottlieb Goldberg, un diestro clavicordista. La misión de Goldberg no era otra que, simple y llanamente, entretener al conde.
Estando en presencia de Bach, el conde comentó lo mucho que le encantaría tener una serie de piezas que consiguieran levantarle un poco el ánimo en las largas noches en vela, ante lo que el maestro respondió con las que se conocen como las Variaciones Goldberg (a pesar de que Kaiserling siempre se refiriese a ellas como “Mis Variaciones”). No hay más referencias a la vida de Goldberg fuera de las entusiastas palabras del biógrafo de Bach, Johann Nikolaus Forkel, y la certeza de su temprana muerte por tuberculosis a los 29 años. El conde recompensó a Bach con un caliz de oro que contenía cien louis-d’or.
El cenit de la interpretación de las variaciones Goldberg se alcanzó dos veces (al menos grabadas), la primera en 1955. Glenn Gould, con sólo 23 años, sentado en una pequeña silla hecha por su padre, maravilló al mundo con una interpretación enérgica y frenética. La segunda en 1981. El mismo Glenn Gould, 26 años más tarde, sentado en la misma silla (visiblemente más deteriorada), grabó por segunda vez las variaciones de manera completamente nueva, mucho más pausada e introspectiva, tratando el Aria y las treinta variaciones como una pieza única.
En las grabaciones de las Variaciones Goldberg, a menudo se escucha el tarareo del propio Gould sobre la pieza. Gould, un hombre excéntrico y soberbio hasta el límite (siempre llevaba ropa de invierno, nunca dejaba que le tocasen y era extremadamente hipocondríaco, además de crear al menos una docena de seudónimos para escribir críticas hostiles contra sus propias interpretaciones), decía que este murmullo salía incontrolablemente de su boca en aquellas partes en las que el piano no era capaz de representar la obra completamente.
Se puede ver la segunda grabación de las Variaciones en YouTube, el arranque del Aria y las primeras piezas son especialmente emocionantes.
Tanto la vida del propio Gould como las Variaciones, están ampliamente referenciadas en literatura. La segunda de las grabaciones se editó además dos veces, y, aunque la primera de ellas se puede encontrar en Ebay a precios bastante desorbitados, la segunda edición es relativamente fácil de encontrar. Ver a Gould encaramado sobre el piano como un viejito es algo que merece la pena disfrutar a más calidad de la que la red ofrece.





¡Precioso todo!
Glenn Gould es dios, he dicho.
@Juan ¿Pero ese no era Battiato?
Otro que hizo una grabación fantástica de las variaciones fue Keith Jarrett. Grandísimo al clavicordio y con la misma costumbre de ir tarareando lo que va tocando. Vale la pena escucharlas, así como sus conciertos improvisados.
Yo soy fan.
Lo que cuenta sobre las variaciones Goldberg es una leyenda. Bach nunca recibió un cáliz de oro de nadie, jamás tuvo relación con ese conde ruso y escribió las variaciones para John Goldberg porque era uno de sus mejores discípulos.
Saludos.
Seguro que era autista?
¿por qué hay que etiquetar a los genios-por otra parte inofensivos, ojala fueran asi todos los “locos”- que son tan desafectos a la norma?
Era desde luego inteligentisimo.De esa rara inteligencia que aisla al sujeto.
Autista? No que yo sepa…
Como ya es el segundo comentario cuestionando la veracidad del post diré que, uno, si lo dice la wikipedia, yo me lo creo y dos, por supuesto que la biografía de Johann Nikolaus Forkel sobre Bach es bastante cuestionable, pero es mucho más divertida, dónde va a parar!
[...] a la operación de “variación” como luego haría Satie y tantos otros. Os dejo una nota sobre las variaciones (escritas por Bach a modo de Homemusik para que un Conde alemán consiguiera [...]