Cunqueiro

Álvaro Cunqueiro no es muy conocido fuera de Galicia y en realidad, para la mayor parte de los gallegos nacidos después de su muerte, es una especie de Cervantes: Uno de esos escritores que los entusiastas profesores de literatura gallega intentan hacer que leas a los quince años cuando con casi treinta es difícil de entender del todo.

Lo que no consiguió mi maestro Benito con sus más que apasionadas clases, lo fue a conseguir años después mi buen amigo Héctor Urién, bendito abulense que me introdujo a Lubitsch, Fo y Cunqueiro. Ahí es nada. Eso es un amigo.

Así que con esa pequeña vergüenza de quién lleva quince años sin hacer los deberes, me estoy apretando la obra del gastrónomo de Mondoñedo con los ojos bien abiertos, porque si en algo muestra habilidad Cunqueiro, es en la capacidad de contar una historia en cada página, a menudo con tan buen hacer literario como mala uva.

Finalmente dijo que iba a lograr un perro volador, y eligió el foxterrier de la viuda de un solador de zuecos, a la cual prometía -estando los tres, padre, perro y viuda envueltos en una misma manta, que la viuda era muy friolera en sus septiembres- sacos de dinero si el perro volaba desde las más altas torres a su regazo, haciendo ochos en el aire. El foxterrier, que se llamaba Pepe, no pasó de la primera prueba, que era volar desde el campanario menor de la basílica a la plaza. Saltó y cayó como bola de plomo, destripándose. La viuda lloraba, pero los entendidos alabaron la voz de mando de mi padre, que obligó al foxterrier al salto.

“Un hombre que se parecía a Orestes”

Flaco favor le hicieron a Cunqueiro sus coqueteos con la Falange a la vez que su espíritu galeguista: mientras le expulsaban de Madrid por estafador y le revocaban su carné de periodista, sus amigos republicanos estaban exiliados o le habían retirado la palabra.

Cunqueiro

Contó, sin embargo, con la admiración de firmas como la de Torrente Ballester o García Márquez (que dijo del de Mondoñedo que debería haber ganado el Nobel), y a pesar de la depresión que supuso su “expulsión” de Madrid, siempre exhibió en público una palabrería culta, enrevesada y divertida. En esta pequeña conferencia, a partir del minuto 33:30, Cunqueiro habla sobre su vida y su tierra de manera especialmente ingeniosa.

Su obra literaria en castellano cabe en dos tomos publicados por la fundación José Antonio de Castro, os galegos témola enteira na estantería da casa dos nosos pais. Háganle un hueco.

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Comentarios:

  1. Pablo 21 de April a las 22:22

    No solo era buen escritor.
    Mis abuelos eran muy amigos del Señor Cunqueiro y siempre hablaron muy bien de él.
    Me ha hecho mucha ilusión esta entrada.
    Gracias keko

  2. Keko 28 de April a las 12:28

    : )

  3. Jaime 28 de April a las 12:45

    Grande Cunqueiro!!

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