De las diferentes maneras de acceder a contenido interesante en la web, una de las más habituales, o por lo menos una de las que más se lleva en aplicaciones sociales, está basada en la “amistad” (para concepciones dospuntoceristas de la amistad, digamos). Ya sea en Flipboard, Last.fm, Twitter, Facebook, etc… El contenido al que accedo, es el contenido que comparten mis amigos.
No es casualidad, cualquier estudio sobre los mecanismos que cimentan algo tan complejo como la amistad, seguro señala los intereses comunes como uno de los factores fundamentales a la hora de decidir si un ser humano puede ser mi nuevo amigo del alma. Sin embargo, lo opuesto es perfectamente posible, quiero muchísimo a los cinco amigos que conservo desde el parbulario, pero no encontraríais a 6 personas tan diferentes sobre la faz de la tierra.

Si uno se para a pensar la cantidad de información que escupimos a la red constantemente, es curioso que nadie haya explotado el camino a la inversa, en lugar de Quiero contenido – Mira lo que han puesto tus amigos, seguir el modelo de Publico contenido – Mira a quienes les interesa lo que has compartido – Haz nuevos amigos de los que consumir lo que comparten. Sí que es cierto que se ha intentado más de una vez (FilmAffinity empezó allá por el 2002), pero nadie ha dado en el clavo al combinar un sistema decente de recomendaciones con una capa social.
Fijándose uno en FilmAffinity o en Last.fm, funcionan muy bien para encontrar a otros usuarios con gustos parecidos, pero flaquean en lo que las redes sociales más generalistas triunfan: articular esta relación.
Un profesor en la universidad hablaba a menudo de Orwell y de como la idea del Gran Hermano era cada vez más probable en un mundo tan dependiente de la tecnología, se equivocaba de lado a lado. Sin embargo, lo que las redes de vigilancia gubernamentales no conseguirán nunca, lo hemos hecho nosotros por voluntad propia. Anotad esta frase “El gran hermano somos todos”, publicamos lo que escuchamos, lo que leemos, dónde estamos, qué estamos haciendo ¿Cómo es posible que sea tan difícil encontrar nuevas maneras de acceder a contenidos interesantes?
Flipboard es alucinante, pero ¿no sería más alucinante si en vez de navegar por el contenido que comparten mis amigos pudiese recuperar toda esa información que comparto constantemente y acercarme a nuevas fuentes afines a mi? Seguro que hay un folki bolañista que flipa con el cine de Chris Marker en Arkansas que se está haciendo estas mismas preguntas ¡Eh, tío, mírame, estoy aquí!
Los que nos ganamos el pan con el medio estamos mal acostumbrados, cuando la gente de The Cocktail Analysis saca un estudio en el que se ve firmemente documentado que los foros y el messenger parten la pana en internet, es casi como una bofetada ¡Los foros! ¿Pero eso no murió en los 90? Pues no, simplemente son los únicos lugares que quedan en los que acceder a contenido compartido por personas con un interés común. Eso y las redes de contactos, pero claro, ellas juegan con ventaja, cuando la recompensa es un polvo, los usuarios están dispuestos a currárselo bastante más.