Lemire
Canadá nos gusta, eso es así. El país que nos dio a Arcade Fire o a David Cronemberg es especialmente prolífico en autores de historietas: Seth, Chester Brown, David Collier, Dave Cooper… Todos amparados además bajo el cálido manto de la mejor editorial de cómics sobre la faz de la tierra: Drawn & Quarterly.
El último descubrimiento es Jeff Lemire, que no publica en D&Q, pero sí en Top Shelf, que no está mal.
Canadá nos gusta, pero Lemire nos gusta más, nos gusta muchísimo. Lo que este hombre está haciendo en su serie regular “Sweet Tooth” es de punto y aparte.

“Sweet Tooth” parte de la ya tan manida historia de “fin del mundo” que tan de moda está desde que McCarthy escribió “La Carretera”, para hilar tramas mucho más complejas sin pretender enganchar en cada número a lo “Walking Dead” y sin necesitar golpes de efecto a lo “Scalped” (por poner dos ejemplos de series que me encantan).
La historia de Gus es más pausada, bebe de las mismas fuentes, pero lo mismo articula sin despeinarse un trasfondo místico religioso, que una secuencia de acción digna del mejor McTiernan. En esos momentos, la vuelta a la narración como se entendía antes hace fuerte a “Sweet Tooth”: El origen de este apocalipsis sí importa, y es el leit-motif lógico de una historia que se cruza con otras muchas pero que mantiene un lugar común que permite a Lemire prescindir de esas últimas páginas efectistas que buscan enganchar al lector para que compre el próximo número.
El dibujo es sobrio pero innovador, lleno de recursos que superan la viñeta y enriquecen la narración más que cualquier texto. Hay pares de páginas en “Sweet Tooth” que deberían estar en un museo.
Su anterior obra, “Essex County”, es uno de los 10 libros imprescindibles de la década en Canadá (lista de libros en general, no de cómics), y vive de DC en Superboy.
No le pierdan de vista.

He decidido que una persona que toca la mandolina (almenos eso parece en la foto) es digna de leer. Y si encima tiene un lastfm con grupos increíbles, ¡mejor que mejor para coger ideas!
Así que de momento me suscribo a tu blog, que he visto que tiene cosas interesantes, y te iré leyendo poco a poco :)
¡Un saludo!
Bienvenida, Núria. Te diré, aún a riesgo de perder un nuevo lector, que la mandolina acabó convirtiéndose en un banjo :)
¡Mandolinas y banjos! (Y guitarras y violines y contrabajos y cellos!) Qué pasada… lo dejo ahí :)
[...] unos meses les hablaba de Lemire y su serie regular para Vértigo, Sweet Tooth. Acababa el post comentando que “Su anterior [...]