Vaya por delante que escribí esto con el cabreo de la serie recién terminada, y que tras quedarme bien a gusto, pulsé el botón de “guardar” pensando en dejar el post en el purgatorio (vaya humor fino) de los posts por no publicar otra entrada coñazo sobre por qué me gusta o me deja de gustar el final de Perdidos. Pero como esta mañana, en nuestra querida Ruby Room, se ha despertado el debate, pues ahí va, enterito y seguramente con SPOILERS a mansalva:
Me jode la manera en la que se desvirtúa el debate: todo lo que leo es “¿Qué pasa? ¿Necesitas que expliquen todo?” o “No te gusta porque no lo entiendes”, ya es la repera el “¿Lo habrías hecho tú mejor?” pero a esos niveles de abaratamiento no voy a bajar. Si el final es tan bueno, no entiendo por qué hacen falta tantos argumentos para justificarlo, y sí, creedme, lo he entendido perfectamente, no hay tanto que entender. Lo que pasa es que es una mierda soberana.
Mi principal punto es que sí, joder, necesito que me lo expliquen todo. Y necesito que lo hagan porque esa es la única razón por la que veía Lost. Veía Lost porque dos o tres hijosdeputa en su despacho se preocuparon de sembrar un montón de incertidumbres que cualquier ser humano con un mínimo de curiosidad desea ver resueltas, y si no las resuelven, por mi podrían coger esas toneladas de papel escrito y mirar a ver si les entran por el culo. ¿Vosotros veíais Lost porque os gustaba en plan en serio? ¿De verdad? No puede ser, tenéis que estar de coña…

Pero bueno, aceptemos barco, no pido saber qué coño es la isla igual que no pido saber por qué los pájoros de Hitchcock se ponen peleones. Ahora bien, una cosa es eso y otra muy distinta no justificar los recursos que van dirigiendo la serie. Si a Desmond no le influye el magnetismo, por algo será, si los números de los cojones son esos y no otros, por algo será (y no me vale lo de “eso fue en recurso de hace 3 años”, fue el meollo de la serie mucho mucho tiempo), si el tapón ese (que manda huevos ¿un puto tapón? ¿a nadie se le ocurrió algo mejor?) hace que todo se vaya a tomar por culo, por algo será.
Es muy fácil escribir un principio, cualquier guionista os puede confirmar eso. Lo jodido es cumplir con las reglas que tú mismo marcas en ese principio, y en Lost no lo han hecho. En Lost se han inventado un tapón que, al destaparlo, se carga todas esas reglas. De repente uno se puede ir de la isla tranquilamente en un avión o Jacob y el colega de negro se pueden poner peleones y matarse a galletazos.
Es como si en el final de Apocalypse Now, el capitán Willard encontrase un tapón en medio de la jungla que acabase con la guerra de Vietnam, o como si mientras que Gwen Stacy cae desde lo alto del puente de Brooklyn, Spidey notase algo raro cerca de su mano derecha y… ¡coño! es un tapón que hace que el suelo de Nueva York se ponga blandito. Por favor…
Así que eso, que me he quedado ya tranquilo. Nótese sin embargo que esto va de por qué no me ha gustado el final en la isla. Porque el otro…. Uy el otro…. No me hagáis hablar del otro… Si me hacéis hablar del otro se puede cagar la perra.