Ernest Dichter fue la primera persona en utilizar el término “focus group”, aunque sus prácticas iban bastante más allá de lo que uno podría esperar por el término y su uso a día de hoy. Ditcher incorporó las principales ideas del psicoanálisis a la investigación de mercado, especialmente al comportamiento del consumidor en los espacios de venta. Muchas de sus conclusiones cambiaron drásticamente la publicidad del siglo XX.
La principal tesis de Ernest Ditcher se basaba en que la verdadera razón para comprar productos se encuentra en deseos inconscientes fácilmente manipulables, ahí es nada. Trató de identificar esos deseos y actuar en consecuencia. El caso más memorable es el de Betty Crockers Food, una empresa dedicada a la fabricación de comidas instantáneas.

La idea de estas nuevas “comidas instantáneas” fue ampliamente recibida en los grupos de discusión en los que se presentó, sin embargo, las amas de casa que habían recibido como positiva esa idea, no compraban posteriormente el producto, en concreto, los pasteles.
Dejando a un lado el formato de “grupo de discusión”, Dichter pidió a las amas de casa que realizaran una serie de asociaciones libres acerca de los pasteles. Los resultados fueron, básicamente, que las amas de casa de la sociedad americana de los años 30-40 se sentían culpables ante la imagen de comodidad que estos productos promocionaban.
Dichter consiguió subir las ventas de este producto con algo tan sencillo como requerir una acción por parte del consumidor, de ahora en adelante, las amas de casa tendrían que añadir al producto un huevo batido. Tan fácil como eso.
El tema se complica a medida que las sociedades divergen, especialmente en el formato actual de microsociedades con frágiles nexos de unión como son las redes sociales (ya sean de cine o de ropa o de fotografía o de lo que sea, supongo que quedan fuera las más generalistas). El tema me vino a la cabeza viendo “The Century of the Self” (donde cuentan mucho mejor todo esto) y pensando en las motivaciones de alguien interactuando con una red social basada en compartir opiniones de películas.
Una de las premisas fundamentales de una red social así (o lo que dirían los usuarios delante de la cámara), es la facilidad a la hora de acceder al contenido filtrando la información de la gente que me interesa, sin embargo, empiezo a creer que las motivaciones por detrás son diferentes. Creo sinceramente (y esta es una opinión completamente gratuita motivada principalmente por mi pesimismo en lo que al ser humano en masa se refiere) que hay más necesidad de influenciar que de ser influenciado, y que las principales motivaciones a la hora de interactuar en un espacio así, son puramente egoístas (como un reflejo subconsciente de búsqueda de status o de reconocimiento). Y no, no sé de lo que hablo, es sólo una idea.
Hay cientos de matices que cambian la manera de aproximarse a esto en unas y otras redes. Flickr sabe perfectamente cómo manejarlo, y aunque en su home (hablo de la home logueado) puede parecer que muestra un abanico de novedades de nuestros contactos, en realidad es todo un monumento al ego. Para Flickr, la “actividad reciente” no son los comentarios en las fotos de tus contactos, son los comentarios en las fotos que TÚ has comentado o los comentarios en TUS fotos. Por no hablar de lo difícil que es llegar a una página en la que no salga tu foto/avatar en el espacio más importante de la pantalla en términos de atención. Puede parecer trivial, pero estoy casi seguro de que funciona mejor este modelo que el de las homes que muestran toda la actividad de tus contactos. Quizás parezca que nos estamos perdiendo cosas, pero la realidad es que cuando se nos muestran, no las leemos. Mi home de Flickr cambia los contenidos una o dos veces al día (excepto después de vacaciones, claro), y sin embargo la sigo con más atención que aquellas que me muestran demasiada actividad.
Entonces ¿cómo consigue Flickr que accedamos a otros contenidos para ampliar nuestra red? Pues de nuevo con el ego. Los pools en flickr no se diferencian demasiado de pequeñas medallas que un usuario coloca en su perfil, pero que a la red le sirven para ampliar los lazos entre usuarios. Con fotografías es más fácil, pero ¿no funcionaría un sistema así con opiniones? Usuarios que forman grupos valorando las opiniones de otros que encuentran afines, u opiniones enmarcadas en un entorno temático (grupo de escépticos, o de fans de la serie B, o de la ciencia ficción…)
Me encantaría ver a Dichter estudiando qué pasa en la cabeza de alguien que afirma “quiero usar esto para saber qué ven mis amigos y su opinión acerca de ello”. No tengo ni idea del resultado, pero me juego el banjo a que nos sorprendería.