Ott
En plena vorágine de #turismosbisbal #vigalondos y demás graves problemas de la sociedad contemporánea, vamos a centrarnos en otros temas de relativa importancia para el hombre moderno: las drogas
Jonathan Ott sabe mucho de esas cosas, además, las explica excepcionalmente bien. Hace unos meses estuvo en Lavapiés dando una charla acerca de cientos de cosas (tiene una especial habilidad para enrollarse, lo que es una suerte).
El tema me toca bastante, este pasado verano estuve dietando ajosacha en Perú, haciendo varias sesiones con ayahuasca y purgas diversas. Una experiencia difícil de relatar para alguien a quien le cuesta tanto hablar en serio.
En el primero de los vídeos habla de la historia de la síntesis del LSD (con momentos especialmente hilarantes), pero también del mundo de los enteógenos (término acuñado por él entre otros por primera vez en el Journal of Psychedelic Drugs, vol. II) y de los hongos en general. La última parte, en la que narra la historia de la formación del turismo relacionado con las drogas desde María Sabina hasta nuestros días, es el mejor resumen que he escuchado de este trozo de la historia sudamericana.
El segundo de los vídeos gira en torno a las solanáceas, una familia de plantas que comprende desde el tomate a psicotrópicos como el tabaco. Ott habla del uso chamánico de estas plantas (de nuevo especialmente graciosas sus experiencias en aeropuertos) haciendo un repaso a las diferentes familias comprendidas en el término y relatando episodios especialmente escabrosos como el “veneno de zombies” en Haiti o los raptos a mujeres.
El último de los vídeos quizás es el que más nos toca de cerca: Coca, cocaína y Coca Cola. Uno puede pensar que un tipo como Ott despejaría mitos populares acerca de la relación entre la bebida y la planta (independientemente de que siempre ha estado claro que el origen de una está en la otra) y lo hace, pero desde luego también ocurre exactamente lo contrario. Es la parte más larga (hay mucho que contar), pero casi mejor no desvelo nada de un relato que se remonta a los tiempos de la prohibición del alcohol en norteamérica.
Hay cientos de matices que se extraen de la experiencia de Ott, quizás el más claro es la mala interpretación que occidente ha hecho de las plantas: la última ley sobre el tabaco es buena prueba de ello, no tanto por la ley en si (que no es más que una consecuencia lógica), sino por la manera de consumir tabaco fuera de sus contextos originales que ha venido “impuesta” por la mercantilización despiadada en el mundo occidental. También la frágil pero existente relación entre ciencia y chamanismo y cómo se ha venido articulando a lo largo de la historia, todo un repertorio de episodios imprescindibles para aquellos que quieran saltar el charco sin parecer gilipollas. Porque sí, lo parecemos.
Que lo disfruten ustedes con salud (si el player de Blip.tv se lo permite)










