Las Cosas
Luis me ha dejado Las Cosas, de Georges Perec, uno de esos libros tan bien escritos que en ocasiones, el propio texto se disfruta más que la historia que hay detrás.
entre estos sueños demasiado grandes, a los que se entregaban con una complacencia extraña, y la nulidad de sus acciones reales no se insertaba ningún proyecto racional que hubiera conciliado las necesidades objetivas y sus necesidades financieras. Los paralizaba la inmensidad de sus deseos.
El libro es un retrato quirúrgico de la sociedad de consumo. La manera en que nuestras aspiraciones encajan dentro de nuestras posibilidades económicas, y la frustración occidental. Uno de mis pasajes favoritos, resume muy bien la idea de todo el libro:
Empezaban, ya, a sentirse arrastrados a lo largo de un camino del que no conocían ni las vueltas ni el destino. A veces les entraba miedo. Pero, con frecuencia, sólo estaban impacientes: se sentían preparados; estaban disponibles: esperaban vivir, esperaban el dinero.
A ver si me pongo ahora con “La vida, instrucciones de uso”.






Este detalle fundamental de los objetos se pierde muchas veces en los medios digitales. Una estantería llena de discos no es lo mismo que una carpeta llena de archivos en nuestro escritorio. Apple lo sabe muy bien y, desde mi punto de vista, Cover Flow es una de las claves del éxito de iTunes (Sí, claro, y el iPod, pero no es a lo que voy). Es la misma música y sin duda suena igual, pero pasar de un listado de títulos a una “estantería” digital con nuestras portadas, satisface nuestro deseo natural de definirnos de una manera mucho más completa.

