Lo Perfecto
Bien sabe cualquiera que lea este poco frecuentado blog, que servidor no es especialmente conocido por su acercamiento a las posturas mayoritarias. Sin ser esto en absoluto intencionado, uno a veces tiene que rendirse ante la evidencia, agachar la cabeza y aceptar con la mejor cara posible los diversos apelativos que van desde el cariñoso “friki” hasta el consabido “cultureta de mierda”, sin ser uno nada de eso.
En el caso de Aronofsky, me pasa sin embargo al revés: “Pi” me parece insoportable, “Réquiem por un sueño” un auténtico coñazo y creo que sólo a raíz del cine más comercial empezó a ser plato de mi agrado. No den saltos de alegría todavía que queda sitio para la excentricidad: creo sinceramente que la vapuleada “The Fountain” es sin duda alguna su mejor película. Si les parece raro esto, piensen que más raro me parece a mi decir algo negativo de una película en la que Natalie Portman tiene una escena lésbica.
Y es que este año, Darren ha estrenado el producto cinematográfico perfecto: “Black Swan”, toda una joya de lo visual de la que no se pueden leer más que alabanzas en *casi* todas partes. No es para menos, no hay en la cartelera dos mejores horas de cine ni de cerca. El problema, es que todo queda dentro de esas dos horas.
Empiezan los Spoilers, y son de órdago, de los que te pueden joder la película. Sigue leyendo bajo tu propia responsabilidad.

“Black Swan” es una película sobre una muchacha que se vuelve loca debido a diversos factores tópicos como el sacrificio del artista, la madre castradora y totalitaria o la competencia animal entre semejantes. Y digo esto después de leer una entrevista ayer en la que Aronofsky decía casi textualmente “No creo que Black Swan sea una película sobre una muchacha que se vuelve loca”. Estas cosas de los directores, u’know.
La principal valía de Black Swan es formal, la manera en la que toda la película está orquestada de manera paralela al propio Lago de los Cisnes es su principal baza, pero a la vez, no sé si llega a ser suficiente. Las premisas que se sueltan nada más empezar la película llevan a pensar que hay algo más allá que un gigantesco símil cuando, en realidad, no es así.
Todo el in crescendo de la película es formidable, incluso el abuso de recursos más vistos que el tebeo como cuadros que se mueven, reflejos en el espejo con vida propia, etc… lucen diferente en esta película. Que no es poco. Pero nada más.
El poco más de hora y media de película acaba con Natalie en un último suspiro de frase demoledora: “Ha sido perfecto”, y joder, de verdad lo ha sido.
Hace ya muchos años que me tragué “Solaris” por primera vez (por poner un ejemplo de película en la que el mundo interior de uno o varios personajes se hace tan tangible, en “Solaris” de manera real y en “Black Swan” de manera fabulada en la película) y he llegado a la conclusión de que las dos horas que Tarkovski filmó no son nada comparado con el poso que queda después. Y sí, dirán que no es justo comparar “Black Swan” con una de las joyas indiscutibles de la historia del cine, pero créanme, hablo completamente en serio, hay un rato en la película, tras cerrar el planteamiento, en el que llegué a pensar que esta podría ser otra de esas joyas.
Vayan corriendo a verla, lo merece.




