The Jazz Loft Project

Entre 1957 y 1965, en el 821 de la sexta avenida con la 38, los más importantes músicos de jazz de la época se reunían para ensayar, improvisar piezas, o simplemente pasar el rato en un loft abandonado por el que por supuesto también pasaba lo más bajo de las calles neoyorquinas.

W. Eugene Smith, instalado en el cuarto piso de ese mismo loft, documenta todo lo que allí ocurre en 4.000 horas de grabaciones y cerca de 40.000 fotografías que nunca fueron publicadas.

45 años después vemos The Jazz Loft Project, una exposición mostrando lo mejor de la obra de Smith junto con algunas de sus grabaciones, pero también un libro con una pinta estupenda y lo mejor de esas grabaciones online en algo que han llamado Radio Sessions.

Vamos, que se le cae a uno la baba. Me enteré de todo por Jose Horna, que de Jazz y fotografía, sabe mucho.

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Las Variaciones Goldberg

El Conde Kaiserling, embajador de Rusia en Saxony, sufría, amén de otras cosas, de un incurable insomnio, motivo por el cual instaló en su casa a Johann Gottlieb Goldberg, un diestro clavicordista. La misión de Goldberg no era otra que, simple y llanamente, entretener al conde.

Estando en presencia de Bach, el conde comentó lo mucho que le encantaría tener una serie de piezas que consiguieran levantarle un poco el ánimo en las largas noches en vela, ante lo que el maestro respondió con las que se conocen como las Variaciones Goldberg (a pesar de que Kaiserling siempre se refiriese a ellas como “Mis Variaciones”). No hay más referencias a la vida de Goldberg fuera de las entusiastas palabras del biógrafo de Bach, Johann Nikolaus Forkel, y la certeza de su temprana muerte por tuberculosis a los 29 años. El conde recompensó a Bach con un caliz de oro que contenía cien louis-d’or.

El cenit de la interpretación de las variaciones Goldberg se alcanzó dos veces (al menos grabadas), la primera en 1955. Glenn Gould, con sólo 23 años, sentado en una pequeña silla hecha por su padre, maravilló al mundo con una interpretación enérgica y frenética. La segunda en 1981. El mismo Glenn Gould, 26 años más tarde, sentado en la misma silla (visiblemente más deteriorada), grabó por segunda vez las variaciones de manera completamente nueva, mucho más pausada e introspectiva, tratando el Aria y las treinta variaciones como una pieza única.

En las grabaciones de las Variaciones Goldberg, a menudo se escucha el tarareo del propio Gould sobre la pieza. Gould, un hombre excéntrico y soberbio hasta el límite (siempre llevaba ropa de invierno, nunca dejaba que le tocasen y era extremadamente hipocondríaco, además de crear al menos una docena de seudónimos para escribir críticas hostiles contra sus propias interpretaciones), decía que este murmullo salía incontrolablemente de su boca en aquellas partes en las que el piano no era capaz de representar la obra completamente.

Se puede ver la segunda grabación de las Variaciones en YouTube, el arranque del Aria y las primeras piezas son especialmente emocionantes.

Tanto la vida del propio Gould como las Variaciones, están ampliamente referenciadas en literatura. La segunda de las grabaciones se editó además dos veces, y, aunque la primera de ellas se puede encontrar en Ebay a precios bastante desorbitados, la segunda edición es relativamente fácil de encontrar. Ver a Gould encaramado sobre el piano como un viejito es algo que merece la pena disfrutar a más calidad de la que la red ofrece.

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Equipajes

Han pasado cuatro años desde Silabario, mucho tiempo para los que pensamos que “Pauline en la playa” es una de las mejores bandas del desolado panorama del pop nacional. Y digo desolado porque cada vez son menos los grupos que hacen pop de verdad. Desde que la exaltación de lo cutre se instauró hace ya bastantes años, la cosa se ha ido de madre.

No voy a criticarlo, cada uno hace la música que quiere y cada uno escucha lo que quiere. Me molesta, quizás, que otras bandas que buscan dar una vuelta de tuerca cómica a su música desde el gusto y el saber hacer (véase Manos de Topo, Astrud, etc…) se vean metidas en el saco del tontipop cliché y fácil que no nos quitamos de encima.

Pero el caso es que Pauline está en las antípodas de todo eso. Lo de las hermanas Álvarez es la etiqueta negra del pop con clase, impecablemente producido y con letras elaboradas. Hay sitio incluso, en el nuevo “Física de equipaje”, para el folk (atención a los preciosos arreglos norteños de “Esos besos”, una de las joyas del disco).

Por lo demás, casi todo lo que se pueda decir es poco. Quizás lo que más puede diferenciar este nuevo disco de los anteriores, es lo acertado de la producción. Si en Termitas… o Silabario, los temas más desnudos resaltaban enormemente sobre el resto (si no pusiste “Rumbo Norte” en repeat la primera vez que la escuchaste es que no tienes corazón), en este nuevo disco me quedo con el aire melancólico de los vientos afrancesados de “Reparto de Bienes”, el orquesteo de “Primavera, verano, otoño, invierno”o la ya mencionada “Esos besos”.

El 1 de marzo sale a la venta, mientras tanto se puede escuchar en su myspace. Escribo tan pedante bien pocas veces, solo cuando la ocasión lo merece.

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Es Pop Narrativa

Habla Oscar Palmer de la nueva colección que Es Pop va a co-editar con Valdemar, y que arranca con “Acero” de Todd Grimson y “A la Cara” el último de Christa Faust.

Christa ha hecho callo “novelizando” (que no novelando) todo tipo de material audiovisual (¡entre otras cosas “Snakes on a plane”!), un trabajo que muchos escritores hacen bajo seudónimos o simplemente desprecian y que ella parece llevar con bastante orgullo. No me he atrevido a leer “Money Shot” a pesar de que un buen amigo me lo viene recomendando bastante (los coloquialismos anglosajones en una novela pulp, ya se sabe). Así que esta edición es una gran noticia.

Además, independientemente de que tenga especial interés en este libro en particular, que alguien se atreva a definir una línea editorial tan bien marcada y con tanto cuidado, es para recuperar la fe en el mundo de la edición, que desde hace años viene siendo “saca cuantas estrellas puedas, no importa lo que escriban”.

Supongo que no voy a conocer casi ninguno de los libros que Es Pop y Valdemar editen en el futuro, pero eso es lo bonito (y arriesgado) de este modelo: conseguir que acudamos a una editorial por su criterio y no por los nombres de escritores en sus filas como si de un equipo de fútbol se tratase.

“Acero” y “A la cara” llegarán a las tiendas el 12 de marzo.

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Un profeta

Hay cientos de razones por las que Un Prophete será una de las películas del año, pero quizás, la principal, sea la sutileza con la que Jacques Audiard ha sabido entretejer todas y cada una de las segundas lecturas que se esconden detrás de lo que habría sido otra una peli carcelaria más.

Un Prophete es un guión complejo. Tras una primera capa de árabes contra corsos y ascenso del héroe, Audiard planea sobre la idea de la religión dando una vuelta de tuerca al conflicto: ¿Quién es realmente Malik El Djebena? ¿Cual es su relación con la religión? ¿Cuánto es consciente de su papel?

Tranquilos, nada de esto es un spoiler, ni siquiera el título de la película lo es. Audiard baraja esta idea sin mostrarla explícitamente del todo en ningún momento. Quizás sea eso lo que hace maravillosa la película: la crudeza y realismo con los que se nos muestra una historia esencialmente sobrenatural. Crudeza que hace que este hecho se pueda entender como locura del propio Malik, azar o simplemente suerte. Conceptos que no son gratuitos sino que se extraen de la propia idea de “religión”.

Id a verla, es una de esas joyas que pasarán por la cartelera fugazmente. Son dos horas y media de una gran historia fantásticamente interpretada (¿Dónde ha estado Tahar Rahim todo este tiempo?), y si bien hay momentos en los que el ritmo se hace especialmente duro de seguir, el esfuerzo merece la pena.

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