Lo que pasa cuando se junta un montón de gente que sabe lo que hace

Quimby The Mouse from This American Life on Vimeo.

Cenicero

Uno siempre intenta no hablar de proyectos personales antes de tiempo, principalmente por el riesgo a dejarlos sin terminar. Éste se está acabando ya, así que espero que no pase nada : )

Me encanta la tipografía (a quién no), y desde hace tiempo he ido recogiendo ejemplos de tipografías manuales sencillas para empezar a diseñar una. Como a cualquiera, lo que realmente me gustaría es hacer algo para cuerpo de texto, pero empezar por algo más manual tiene sus ventajas: la legibilidad no es “tan” importante, los dibujos no tienen que tener acabados perfectos (de hecho mejor si no) y en mi caso, muchas de las guías coinciden (las ascendentes son iguales a la altura de x y a la caja alta, la línea base es igual a las descendentes, etc…)

La principal influencia ha sido el diseño de tipos estrictamente manual, digo estrictamente porque no se suelen encontrar tipografías como software, sino más bien, dibujos escaneados en los que glifos son completamente independientes. Me gusta muchísimo el texto de “Where the wild things are”, la última película de Spike Jonze, y ejemplos parecidos en los discos de Andrew Bird, etc…

La principal ventaja de este tipo de textos es también su principal inconveniente, el tener tantas métricas coincidentes, hace que los textos pierdan todo el ritmo que el dibujo manual les proporciona. Tratando un título a mano esto no es un problema, los glifos nunca salen iguales y el texto ya no tiene esa uniformidad que tan bien viene en el cuerpo de texto y tan mal en estas tipos; pero al hacer una tipografía software con medidas tan uniformes, el resultado es muy repetitivo.

La solución ha sido crear dos guías simétricas para ajustar los brazos y los anillos independientemente en cada glifo y dejar que el ritmo que se pierde en las ascendentes y descendentes, transcurra por la que sería la altura de la x en la caja baja. De esta manera, el anillo de la “P”, por ejemplo, no es igual al superior de la “B”, sino que es 3/2 del mismo. Además, el anillo de la R tampoco coincide con ninguno de ellos, sino que es 1/3 del anillo de la “P” y 1/2 del anillo de la “B”. Lo mismo ocurre con los brazos y las barras.

Cualquier tipógrafo se echaría las manos a la cabeza por el tratamiento de los espacios positivos y negativos, pero “Cenicero” sería la última tipografía que utilizaría para un párrafo.

cenicero1

Los problemas que me he ahorrado de kerning (alguno queda), los estoy teniendo para ajustar el grosor del trazo en cuerpos menores de 40pt (sí, de 40pt, como digo, el uso de “cenicero” está bastante claro), pero espero terminarla pronto. Mientras tanto, toda la parrafada es básicamente para decir “se buscan betatesters” : )

¡¡Zombies!!

Casi he recuperado la fe en la televisión (a pesar de no tener una). Pero es que no sé qué les pasa a los Británicos con los Zombies, que todo lo que hacen en torno al género les sale redondo. La última locura es “Dead Set“, una serie gore cuya acción está situada en la casa de Gran Hermano (Sí, has leído bien).

Dead Set

Dead Set son 5 capítulos de 25 minutos (el primero más largo, por lo de meterte en el ajo). Es una serie redonda y muy muy arriesgada (gore puro y duro, sin concesiones).

Hacía mucho tiempo que no veía algo tan valiente funcionar tan bien, y no es precisamente una producción barata, el tipo de Channel 4 que firmó el cheque, se merece un homenaje.

Todos los capítulos juntos no duran más que una película muy larga, así que ya sabes que hacer la próxima tarde de domingo.

23 de abril

Hechas, pues, de galope y aprisa las hasta allí nunca vistas ceremonias, no vió la hora Don Quijote de verse a caballo y salir buscando las aventuras; y ensillando luego a Rocinante, subió en él, y abrazando a su huésped, le dijo cosas tan extrañas, agradeciéndole la merced de haberle armado caballero, que no es posible acertar a referirlas. El ventero, por verle ya fuera de la venta, con no menos retóricas, aunque con más breves palabras, respondió a las suyas, y sin pedirle la costa de la posada, le dejó ir a la buena hora.

Miguel de Cervantes